Ostras con limón, un manjar inigualable

Lo hemos visto en cientos de películas y sabemos que no hay nada más elegante y lujoso que disfrutar de unas ostras vivas acompañadas de un chorrito de limón. El sabor intenso de este molusco parece resultar incluso más fuerte gracias al limón, que resulta ser el acompañamiento más adecuado para consumirlas. Pero ¿sabemos por qué utilizamos limón para aliñar las ostras?

Todo tiene su explicación, incluso este pequeño detalle que va un poco más allá del simpre placer gastronómico. Las ostras se toman, como ya hemos dicho, crudas y vivas, así que el limón es indispensable para preparar a la ostra. En primer lugar, la acidez del limón consigue matarla, por lo que ya no hay que padecer por consumirlas vivas. Pero hay más motivos para mojarlas en zumo de limón.

La acidez del zumo de limón tiene varias funciones que hacen que las ostras sean comestibles

En las ostras viven varios microrganismos que comemos junto con ella. No hay de que preocuparse. Estos microorganismos están presentes en todos los alimentos y al cocinarlos, mueren. En el caso de la ostra, al no ser cocinada, no se matan. Pero se pueden neutralizar también, ya que el limón es muy ácido y al ponerlo sobre la ostra cambia el ph de la misma.

El efecto es inmediato y se produce una reacción similar a la que se produce cuando se cocina, es decir, los microorganismos mueren y ya no son un riesgo para nuestra salud. Eso sí, no basta con poner el limón y comerlas. Lo mejor es dejar que el zumo de limón haga efecto durante unos minutos y la carne de la ostra se empape bien. Así no habrá ningún problema para poder disfrutar el exclente sabor de las ostras, aderezadas con un toque de limón.

 



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